Verlo para creerlo... finalmente, The Authority (espíritu del siglo XXI incluido) se integra plenamente en el UDC (supongo que solo era cuestión de tiempo que esto ocurriera), si bien lo hace bajo su antigua denominación de Stormwatch y operando en el secreto más absoluto (veremos por cuanto tiempo), defendiendo al planeta contra amenazas extraterrestres desde hace centurias (vamos, como el S.H.I.E.L.D. marveliano de Hickman...).
Y la cosa empieza a lo grande, con un misterioso cuerno gigante que alguien hizo sonar en el Himalaya (parece ser que en Superman #1, a la venta dos semanas después de este Stormwatch... ya le vale a DC...), atrayendo a una misteriosa entidad interestelar que dice que hará a la Tierra más fuerte a través de la devastación (un tipo alegre, sin duda), para así poder afrontar una enorme amenaza que le persigue a través de las galaxias (Marvel no le habrá vendido Galactus a DC, ¿verdad?).
Primer número hábilmente escrito por el doctorwhoniano escritor de ciencia ficción Paul Cornell, este es de aquellos tebeos de The New 52 que me han picado la curiosidad por leerlos, aprovechando su lanzamiento day & date digital, llevado tanto por los creadores involucrados, como por el concepto del tebeo en sí. Además, en este caso... ¿es el Detective Marciano ese de la portada, junto a Apollo y Midnighter?
El dibujo corre a cargo de Miguel Ángel Sepúlveda, a quién no recuerdo haberle leído nada anteriormente, el cual me ha sorprendido con su buen hacer en el dibujo, el cual presenta alguna reminiscencia al mejor Paul Gulacy (el de los setenta y primeros ochenta). Además, Sepúlveda cuenta con un sobrio y efectivo coloreado de Allen Passalaqua (quizá los colores son un tanto demasiado oscuros, pero en cualquier caso son acordes con el tono y la ambientación del tebeo).
En la línea de lo visto hasta ahora en este The New 52, la primera entrega de Stormwatch es interesante y no está mal como número uno, aunque no sea para tirar cohetes. Como los tebeos que ya he leído de este relanzamiento deceero (y, presumiblemente, como los que leeré), la valoración real de los mismos dependerá de como se desarrollen los próximos números.
Lo que sigo sin tener claro, en cualquier caso, es si este invento artístico-comercial-tecnológico va a servir para atraer nuevos lectores al mundo del noveno arte...

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