Desde
aquellos primeros números del Spideman de Bendis & Bagley y los
Ultimate X-Men de Millar & Kubert (y, posteriormente, de los
Ultimates de Millar & Hitch), no me he sentido atraído de nuevo por
los tebeos ultimatizados de Marvel, a los cuales solo he vuelto a echar
un vistazo a raíz de su vigente relanzamiento, llevado por la curiosidad
de ver qué puede hacer Hickman con este juguete medio roto que es el
Universo Ultimate.
En
el primer número de los Ultimates de Hickman ya se intuía que, sin
obviar lo ocurrido hasta ahora en el Universo Ultimate (aunque sí
pasando por encima de ello de manera sutil), las cosas iban a dar un
giro radical, aprovechando que este escritor va sobrado de ideas locas
(y no tan locas), espectaculares y, cuando se tercia, cósmicas.
De
hecho, a un UU que nació para ser cool y atraer a nuevos lectores, sin
la carga de continuidad del UM tradicional, hace tiempo que se le acabó
la cuerda, a medida que los autores punteros huían del mismo y se iba
acumulando una importante carga de continuidad propia.
Supongo
que en Marvel decidieron que era hora de dejarse de tonterías y dar un
paso adelante con este universo (imagino que la opción de borrar esta
continuidad del mapa se les pasó por la cabeza, pero no deja de ser un
activo de Marvel que le habrá dado a la compañía un nivel de ventas y
una notoriedad, que valía la pena intentar recuperar), y de ahí la
elección de Hickman para liderar la renovación.
Lo
que ya no tenía tan claro es que el guionista de Morning Glories, Nick
Spencer, fuera la opción más adecuada para la Patrulla-X ultimatizada.
Esto es, hasta que le leído este tebeo, donde el hombre me ha convencido
y me ha dejado con ganas de leer la siguiente entrega de esta serie.
Porqué
en realidad, estos X-Men ultimatizados, me los he leído llevado por la
necesidad de desempacharme un poco del relanzamiento deceero y, de
manera totalmente inesperada, me he quedado literalmente pegado al
(incómodo) asiento del tren al leer la propuesta de Spencer, ya desde
esas páginas iniciales las cuales, sin gore ni espectáculo gratuito,
pero de manera impactante, me han dejado frío...
Y,
lejos de decaer, la cosa se anima con las posteriores palabras de
Valerie Cooper, asistente del Presidente (obviamente de Obama, no de ZP)
para asuntos superhumanos, en rueda de prensa: los mutantes no son
fruto de la evolución natural, sino de la experimentación genética en el
proyecto Arma-X, y el gen-X se propagó por el mundo cuando el sujeto
cero (Lobezno, como no), se escapó de las instalaciones, y lo diseminó
a los cuatro vientos (supongo que a base de hacer descendientes... este
Logan era una máquina sexual - y digo era, porqué parece ser que en
esta continuidad está bien muerto...).
Además,
en este tebeo hay variedad de mutantes: perseguidos, detenidos,
torturados, rebeldes, terroristas, héroes, idealistas... y el hijo de
Logan por libre en búsqueda de respuestas...
En
cuanto al dibujo de Paco Medina, me parece un tanto demasiado juvenil,
si bien el autor cumple con creces con la tarea de poner en imágenes el
interesante guión de Spencer, con la ayuda de las tintas de Juan Vlasco y
los colores de Marte Gracia.
Si Marvel sabe dejar que esto siga su curso (y si los autores saben ir a la suya), esto puede ser interesante...

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