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El Blog del Conmutador v2.1
Mis lecturas y frikadas en V.O.S.E.
sábado 21 de enero de 2012
jueves 27 de octubre de 2011
miércoles 19 de octubre de 2011
Tu a Boston, yo a California (versión mutante)... X-MEN: SCHISM #5, de Jason Aaron y Adam Kubert (MARVEL).
Por mucho que Jason Aaron sea un tipo que sabe hacer sus tebeos duros y realistas (no en el sentido que sean creíbles por lo que ocurre, sino por el hecho que tanto los comportamientos de los personajes, así como los diálogos y relaciones que establece entre ellos, no se ven forzados y fluyen con el devenir de la historia), era obvio que esta miniserie era un producto con un objetivo muy marcado: dar una excusa desde el punto de vista creativo y de continuidad, para establecer un nuevo punto de partida para las series mutantes marvelitas, con números uno y toda la parafernalia propia de esas ocasiones.
Aún así, como no podía ser de otra manera con Aaron de por medio, el resultado final me ha dejado muy satisfecho. El escritor no renuncia en absoluto a la herencia de todos estos personajes, sino todo lo contrario. La abraza, la hace suya y la idolatra, para retorcerla y ajustarla ligeramente allí donde le interesa, de manera mucho más sutil de lo que inicialmente le podía suponer a este autor.
En esta quinta entrega, los hombres, mujeres y (sobre todo) los chavales-X, salen victoriosos de su enfrentamiento contra uno de los centinelas más letales jamás vistos aunque, como quedó claro en el número cuatro (el mejor de la miniserie), las cicatrices físicas van a sanar mucho antes que las que ha dejado este evento en la relación entre Logan y Scott. Y, probablemente, entre la raza humana (guiada por la ceguera e inutilidad propia de nuestros políticos, ¡ole Jason!) y los mutantes.
Y además, va a tener su miga ver a Logan de profe de los chavales, mientras Scott ejerce de Mesías guerrero y político mutante.
En la parte artística, este tebeo corre a cargo de Adam Kubert, quien si bien no llega al nivel de Alan Davis, Carlos Pacheco o Dani Acuña (los cuales, para mi gusto, lo han bordado en su participación en esta miniserie), o al de Frank Cho, sí cumple con lo que de él se espera: espectacularidad en las escenas de acción y páginas con los héroes en poses cool (si bien se traba un poco en las escenas más cotidianas, allí donde los diálogos se alargan).
En resumen, todo listo para el gran relanzamiento-X (al ritmo que llevan últimamente Marvel y DC, van a gastar esta palabra en dos días) del mes que viene.
Aún así, como no podía ser de otra manera con Aaron de por medio, el resultado final me ha dejado muy satisfecho. El escritor no renuncia en absoluto a la herencia de todos estos personajes, sino todo lo contrario. La abraza, la hace suya y la idolatra, para retorcerla y ajustarla ligeramente allí donde le interesa, de manera mucho más sutil de lo que inicialmente le podía suponer a este autor.
En esta quinta entrega, los hombres, mujeres y (sobre todo) los chavales-X, salen victoriosos de su enfrentamiento contra uno de los centinelas más letales jamás vistos aunque, como quedó claro en el número cuatro (el mejor de la miniserie), las cicatrices físicas van a sanar mucho antes que las que ha dejado este evento en la relación entre Logan y Scott. Y, probablemente, entre la raza humana (guiada por la ceguera e inutilidad propia de nuestros políticos, ¡ole Jason!) y los mutantes.
Y además, va a tener su miga ver a Logan de profe de los chavales, mientras Scott ejerce de Mesías guerrero y político mutante.
En la parte artística, este tebeo corre a cargo de Adam Kubert, quien si bien no llega al nivel de Alan Davis, Carlos Pacheco o Dani Acuña (los cuales, para mi gusto, lo han bordado en su participación en esta miniserie), o al de Frank Cho, sí cumple con lo que de él se espera: espectacularidad en las escenas de acción y páginas con los héroes en poses cool (si bien se traba un poco en las escenas más cotidianas, allí donde los diálogos se alargan).
En resumen, todo listo para el gran relanzamiento-X (al ritmo que llevan últimamente Marvel y DC, van a gastar esta palabra en dos días) del mes que viene.
martes 11 de octubre de 2011
¿Queríais cabrear a Rick? Enhorabuena, lo habéis conseguido... THE WALKING DEAD #89, de Kirkman, Adlard y Rathburn (IMAGE).
¡Paren
las máquinas! Ni relanzamiento, ni ultimatización, ni tebeos pendientes
en papel, ni avanzar con la lectura del libro sobre unos jóvenes Nemo y Verne (el cual he de decir que me está suponiendo una grata sorpresa):
hoy toca leer la nueva entrega de la obra magna de Kirkman, recién
descargada en mi iPad...
Rick no está fino, eso es evidente. Desde la pérdida de su mujer y su hija pequeña (perdón por el spoiler), sus instintos de supervivencia se centraron en Carl, con tanta fuerza que ayudó a sobrevivir a algunos (menos da una piedra) de sus acompañantes.
Posteriormente, cuando Carl quedó malherido, Rick se aferró a la esperanza de su recuperación para dar otro paso adelante, del cual de nuevo se deberían beneficiar quienes le rodean, entre los cuales ahora se encuentran los habitantes de esta comunidad, donde hace un tiempo han encontrado refugio Rick y los suyos.
Solo que algunos de los miembros de dicha comunidad no lo ven así, y deciden que es momento de llevar a cabo un golpe de estado sin saber que, con Carl más o menos recuperado y Rick copando lo mejor que puede con el estado emocional de su hijo, no es un buen momento para hacerle cabrear...
Rick no está fino, eso es evidente. Desde la pérdida de su mujer y su hija pequeña (perdón por el spoiler), sus instintos de supervivencia se centraron en Carl, con tanta fuerza que ayudó a sobrevivir a algunos (menos da una piedra) de sus acompañantes.
Posteriormente, cuando Carl quedó malherido, Rick se aferró a la esperanza de su recuperación para dar otro paso adelante, del cual de nuevo se deberían beneficiar quienes le rodean, entre los cuales ahora se encuentran los habitantes de esta comunidad, donde hace un tiempo han encontrado refugio Rick y los suyos.
Solo que algunos de los miembros de dicha comunidad no lo ven así, y deciden que es momento de llevar a cabo un golpe de estado sin saber que, con Carl más o menos recuperado y Rick copando lo mejor que puede con el estado emocional de su hijo, no es un buen momento para hacerle cabrear...
"You're taking the community back? Really? From Andrea? From Abraham? From Michonne? From Glenn? From me? Do you have any fucking idea who you're talking to?
Quizá alguien debería recordarle a los indignados quién acabó con el Gobernador aquel, o como acabó la saga Fear the Hunters...
Kirkman borda un nuevo trabajo magistral, tanto en la construcción de la tensión, como en el aprovechamiento del formato comic book, teniendo en cuenta su posterior recopilación en trades, mientras que, en la parte artística, Adlard & Rathburn están soberbios como siempre. En particular, Adlard se da una fiesta de fuerza y habilidad narrativa, siendo capaz de diferenciar claramente a todos los personajes, aún vestidos todos ellos con ropa de invierno, empezando por sus diferencias faciales, de peinado etc...
Hala, a esperar el siguiente número con impaciencia...
lunes 10 de octubre de 2011
Y todo por una pelirroja... O no... X-MEN: SCHISM #4, de Jason Aaron y Alan Davis ( MARVEL).
Cuando
un tebeo cuenta con dibujos de Alan Davis, el maestro de maestros
(entintado por su fiel escudero Mark Farmer) y, aún así, lo que me
impacta y me deja con la boca abierta es el guión, con esa tensión
ascendente y esos diálogos cargados de mala leche y de años de rencor
contenido, que salen a espumarajos, digo yo que será porqué el señor
Jason Aaron es un guionista de los que sabe llevar al lector al
huerto...
En este número, el famoso cisma del título, que Aaron había ido cociendo lentamente en los números precedentes, llega a su punto de ebullición. En una situación de lo más apocalíptica para la comunidad mutante, Centinela imparable incluido, Logan y Scott estallan en furia y rabia el uno contra el otro, con una espectacular puesta en imágenes obra del genial Alan Davis.
Me da igual como acabe esto, me da igual lo que haga Jason Aaron en el futuro o lo que ocurra con los X-Men el mes que viene. Este tebeo me ha traído una de aquellas escenas para ser recordadas, de aquellas que se graban en la memoria del Marvel-zombie para siempre, porqué tienen su raíz en un pasado de los personajes que recordamos con cariño y pasión...
Hala, cisma casi consumado...
En este número, el famoso cisma del título, que Aaron había ido cociendo lentamente en los números precedentes, llega a su punto de ebullición. En una situación de lo más apocalíptica para la comunidad mutante, Centinela imparable incluido, Logan y Scott estallan en furia y rabia el uno contra el otro, con una espectacular puesta en imágenes obra del genial Alan Davis.
Me da igual como acabe esto, me da igual lo que haga Jason Aaron en el futuro o lo que ocurra con los X-Men el mes que viene. Este tebeo me ha traído una de aquellas escenas para ser recordadas, de aquellas que se graban en la memoria del Marvel-zombie para siempre, porqué tienen su raíz en un pasado de los personajes que recordamos con cariño y pasión...
"She never loved you, you know. You always frightened her. (Scott)
"And if she was here right now... Who do you think she'd be more frightened of? (Logan)
Hala, cisma casi consumado...
miércoles 5 de octubre de 2011
Y el Universo Ultimate no volverá a ser el mismo... ULTIMATE COMICS X-MEN #1, de Nick Spencer y Paco Medina (MARVEL).
Desde
aquellos primeros números del Spideman de Bendis & Bagley y los
Ultimate X-Men de Millar & Kubert (y, posteriormente, de los
Ultimates de Millar & Hitch), no me he sentido atraído de nuevo por
los tebeos ultimatizados de Marvel, a los cuales solo he vuelto a echar
un vistazo a raíz de su vigente relanzamiento, llevado por la curiosidad
de ver qué puede hacer Hickman con este juguete medio roto que es el
Universo Ultimate.
En el primer número de los Ultimates de Hickman ya se intuía que, sin obviar lo ocurrido hasta ahora en el Universo Ultimate (aunque sí pasando por encima de ello de manera sutil), las cosas iban a dar un giro radical, aprovechando que este escritor va sobrado de ideas locas (y no tan locas), espectaculares y, cuando se tercia, cósmicas.
De hecho, a un UU que nació para ser cool y atraer a nuevos lectores, sin la carga de continuidad del UM tradicional, hace tiempo que se le acabó la cuerda, a medida que los autores punteros huían del mismo y se iba acumulando una importante carga de continuidad propia.
Supongo que en Marvel decidieron que era hora de dejarse de tonterías y dar un paso adelante con este universo (imagino que la opción de borrar esta continuidad del mapa se les pasó por la cabeza, pero no deja de ser un activo de Marvel que le habrá dado a la compañía un nivel de ventas y una notoriedad, que valía la pena intentar recuperar), y de ahí la elección de Hickman para liderar la renovación.
Lo que ya no tenía tan claro es que el guionista de Morning Glories, Nick Spencer, fuera la opción más adecuada para la Patrulla-X ultimatizada. Esto es, hasta que le leído este tebeo, donde el hombre me ha convencido y me ha dejado con ganas de leer la siguiente entrega de esta serie.
Porqué en realidad, estos X-Men ultimatizados, me los he leído llevado por la necesidad de desempacharme un poco del relanzamiento deceero y, de manera totalmente inesperada, me he quedado literalmente pegado al (incómodo) asiento del tren al leer la propuesta de Spencer, ya desde esas páginas iniciales las cuales, sin gore ni espectáculo gratuito, pero de manera impactante, me han dejado frío...
Y, lejos de decaer, la cosa se anima con las posteriores palabras de Valerie Cooper, asistente del Presidente (obviamente de Obama, no de ZP) para asuntos superhumanos, en rueda de prensa: los mutantes no son fruto de la evolución natural, sino de la experimentación genética en el proyecto Arma-X, y el gen-X se propagó por el mundo cuando el sujeto cero (Lobezno, como no), se escapó de las instalaciones, y lo diseminó a los cuatro vientos (supongo que a base de hacer descendientes... este Logan era una máquina sexual - y digo era, porqué parece ser que en esta continuidad está bien muerto...).
Además, en este tebeo hay variedad de mutantes: perseguidos, detenidos, torturados, rebeldes, terroristas, héroes, idealistas... y el hijo de Logan por libre en búsqueda de respuestas...
En cuanto al dibujo de Paco Medina, me parece un tanto demasiado juvenil, si bien el autor cumple con creces con la tarea de poner en imágenes el interesante guión de Spencer, con la ayuda de las tintas de Juan Vlasco y los colores de Marte Gracia.
Si Marvel sabe dejar que esto siga su curso (y si los autores saben ir a la suya), esto puede ser interesante...
En el primer número de los Ultimates de Hickman ya se intuía que, sin obviar lo ocurrido hasta ahora en el Universo Ultimate (aunque sí pasando por encima de ello de manera sutil), las cosas iban a dar un giro radical, aprovechando que este escritor va sobrado de ideas locas (y no tan locas), espectaculares y, cuando se tercia, cósmicas.
De hecho, a un UU que nació para ser cool y atraer a nuevos lectores, sin la carga de continuidad del UM tradicional, hace tiempo que se le acabó la cuerda, a medida que los autores punteros huían del mismo y se iba acumulando una importante carga de continuidad propia.
Supongo que en Marvel decidieron que era hora de dejarse de tonterías y dar un paso adelante con este universo (imagino que la opción de borrar esta continuidad del mapa se les pasó por la cabeza, pero no deja de ser un activo de Marvel que le habrá dado a la compañía un nivel de ventas y una notoriedad, que valía la pena intentar recuperar), y de ahí la elección de Hickman para liderar la renovación.
Lo que ya no tenía tan claro es que el guionista de Morning Glories, Nick Spencer, fuera la opción más adecuada para la Patrulla-X ultimatizada. Esto es, hasta que le leído este tebeo, donde el hombre me ha convencido y me ha dejado con ganas de leer la siguiente entrega de esta serie.
Porqué en realidad, estos X-Men ultimatizados, me los he leído llevado por la necesidad de desempacharme un poco del relanzamiento deceero y, de manera totalmente inesperada, me he quedado literalmente pegado al (incómodo) asiento del tren al leer la propuesta de Spencer, ya desde esas páginas iniciales las cuales, sin gore ni espectáculo gratuito, pero de manera impactante, me han dejado frío...
Y, lejos de decaer, la cosa se anima con las posteriores palabras de Valerie Cooper, asistente del Presidente (obviamente de Obama, no de ZP) para asuntos superhumanos, en rueda de prensa: los mutantes no son fruto de la evolución natural, sino de la experimentación genética en el proyecto Arma-X, y el gen-X se propagó por el mundo cuando el sujeto cero (Lobezno, como no), se escapó de las instalaciones, y lo diseminó a los cuatro vientos (supongo que a base de hacer descendientes... este Logan era una máquina sexual - y digo era, porqué parece ser que en esta continuidad está bien muerto...).
Además, en este tebeo hay variedad de mutantes: perseguidos, detenidos, torturados, rebeldes, terroristas, héroes, idealistas... y el hijo de Logan por libre en búsqueda de respuestas...
En cuanto al dibujo de Paco Medina, me parece un tanto demasiado juvenil, si bien el autor cumple con creces con la tarea de poner en imágenes el interesante guión de Spencer, con la ayuda de las tintas de Juan Vlasco y los colores de Marte Gracia.
Si Marvel sabe dejar que esto siga su curso (y si los autores saben ir a la suya), esto puede ser interesante...
martes 4 de octubre de 2011
Paseando con Harry bajo la luz de la Luna (llena)... FOOL MOON (THE DRESDEN FILES #2), de Jim Butcher.
Jim Butcher es de aquellos autores que, aún escribiendo de manera
aparentemente sencilla y sin complicaciones, consigue engancharme
absolutamente a sus libros, los cuales no suelto hasta que los acabo (o
hasta que se agota la batería del iPad, cosas de las nuevas
tecnologías).
Esto me ocurrió conGathering Storm Storm Front (no lo de la batería, porqué entonces
aún no tenía este cacharro), la primera entrega de sus Dresden Files, y
me ha vuelto a ocurrir con esta segunda entrega, donde el mago (de los
de verdad, de los que hacen conjuros y pócimas) Harry Dresden va a pasar
unos días un poco chungos: hay luna llena y los hombres (y mujeres)
lobo andan sueltos por la ciudad del viento, dejándola un tanto
salpicada de sangre.
Evidentemente, la detective Murphy, al cargo del departamento de investigaciones especiales de la policía de Chicago, va a involucrar a Harry en el asunto. Y, como no puede ser de otra manera con Harry metido en el ajo, nada va a ser tan sencillo ni evidente como parece.
Además, para no ponerle las cosas demasiado fáciles a Dresden, a parte de dejarle herido de bala, vapuleado, mordido, dislocado, medio ahogado y apenas sin magia, Butcher hará que su relación tanto con la periodista Susan como con Murphy, tenga algún que otro altibajo.
Eso sin olvidar que Harry seguirá de punta con el capo di tutti, Marcone, en línea con esa tirante relación entre ellos que ya quedó establecida en la primera entrega de la serie.
A pesar de ser una lectura en cierta manera auto-conclusiva, es evidente que el autor tiene una historia pensada a largo plazo, de la cual va dando detalles y pistas (los padres de Harry, el resurgir de lo sobrenatural, los conocimientos arcanos que reciben los villanos de las historias...), a medida que establece relaciones y escenarios. Este hecho, lejos de molestarme, me ha parecido que proporcionaba una sensación de mayor solidez y cohesión al libro.
En resumen, una lectura rápida y vibrante, pero en absoluto exenta de calidad. Siempre que os gusten los magos urbanos y los hombres (y las mujeres) lobo, claro.
[Por cierto, en España las crónicas de Harry Dresden las publica La Factoría de Ideas]
Esto me ocurrió con
Evidentemente, la detective Murphy, al cargo del departamento de investigaciones especiales de la policía de Chicago, va a involucrar a Harry en el asunto. Y, como no puede ser de otra manera con Harry metido en el ajo, nada va a ser tan sencillo ni evidente como parece.
Además, para no ponerle las cosas demasiado fáciles a Dresden, a parte de dejarle herido de bala, vapuleado, mordido, dislocado, medio ahogado y apenas sin magia, Butcher hará que su relación tanto con la periodista Susan como con Murphy, tenga algún que otro altibajo.
Eso sin olvidar que Harry seguirá de punta con el capo di tutti, Marcone, en línea con esa tirante relación entre ellos que ya quedó establecida en la primera entrega de la serie.
A pesar de ser una lectura en cierta manera auto-conclusiva, es evidente que el autor tiene una historia pensada a largo plazo, de la cual va dando detalles y pistas (los padres de Harry, el resurgir de lo sobrenatural, los conocimientos arcanos que reciben los villanos de las historias...), a medida que establece relaciones y escenarios. Este hecho, lejos de molestarme, me ha parecido que proporcionaba una sensación de mayor solidez y cohesión al libro.
En resumen, una lectura rápida y vibrante, pero en absoluto exenta de calidad. Siempre que os gusten los magos urbanos y los hombres (y las mujeres) lobo, claro.
[Por cierto, en España las crónicas de Harry Dresden las publica La Factoría de Ideas]
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